De acuerdo con un reporte de Akamai, la inteligencia artificial crea vulnerabilidades a nivel de API. Una situación que afecta al segmento empresarial, alrededor del mundo y eso se debe en gran medida, a la sólida adopción de dicha tendencia en la industria.
Así se intensifica el nivel de riesgo en las interfaces de programación de aplicaciones (API), algo que sucede a nivel mundial y se replica en América Latina. Lo anterior, se dio a conocer en la cuarta edición del reporte de investigación, realizado por la firma.
“Dentro de los proyectos de adopción de inteligencia artificial, la seguridad de las API debe formar parte del diseño desde el principio. A lo que se suma, que dichos activos aumentan rápidamente”, dijo Sean Lyons, vicepresidente sénior y director general de Seguridad de Aplicaciones e Infraestructuras de Akamai.
De este modo, la inteligencia artificial crea vulnerabilidades pero las empresas siguen desplegando APIs. Sin contar con las pruebas ni los controles de protección de datos adecuados, así se exponen a incidentes una vez que entran en la operación cotidiana.
A nivel de América Latina, el panorama es más crítico. Ya que casi nueve de cada diez entidades productivas (89 %) sufrieron un incidente de seguridad en API, en el último año. Un dato que supera al promedio global, que alcanzará un 87% al cierre del 2026.
Investigación revela que inteligencia artificial crea vulnerabilidades
De hecho, se estima que el costo promedio por incidente de protección de datos, es de alrededor de 700 mil dólares. Con un registro de 3.5 problemas relacionados con API durante el último año, es así como la inteligencia artificial crea vulnerabilidades.
Por eso, la relación entre IA y API se consolida como un eje de preocupación donde el 42 % reconoce que así se brinda soporte a diversas cargas. Cómo agentes autónomos y modelos amplios de lenguaje (LLM), que son blanco de los incidentes de ciberseguridad.
“Adicionalmente, la acelerada expansión de la superficie de ataque de API conlleva que las organizaciones dependen en gran medida de ellas. Por eso se enfrentan a una visibilidad comprometida, lo que deriva en una serie de diversos riesgos económicos significativos”, mencionó el directivo de Akamai.
Para los equipos de seguridad, proteger dichas tecnologías es ya la principal prioridad de cara al próximo ciclo. Otro hallazgo clave, es la pérdida de visibilidad sobre las API y de este modo la inteligencia artificial crea vulnerabilidades dentro de las empresas.
Finalmente, el estudio de Akamai detalla impactos a nivel sectorial con finanzas como el área de mayor afectación. Así, el 96 % de los encuestados reportó ataques a API en el último año. Donde la energía y los servicios públicos registran el mayor costo por incidente.









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